14.10.08

Tombwa - El paisage



Tombwa dista en 80 km de la Ciudad de Namibe. La carretera que me lleva a mi destino es una recta constante y muy estrecha que me deja contemplar un paisaje dominado por la nada, por el efecto del espejismo que me hace tener la ilusión de ver lagos y mares inmensos en locales donde solo la seca tiene plaza. Observo también las Welwitchias, la más grande flor del mundo, existente únicamente en este pequeñito trozo del planeta.



En el camino hacia Tombwa, lo único que rompe com la monotonia del desierto son unas casitas abandonadas, junto a la carretera, cada 15 km, aproximadamente




Welwitchia. La flor más grande del mundo. Se encuentra solamente en esta parte del mundo









Una ilustración de la realidad de Tombwa. Antiguo y importante centro de pescas. Hoy casi todas las fábricas abandonadas, transformadas en residencias muy precárias. La basura es una constante en la calle.







Los niños juegan junto al agua y a la basura





Las mujeres, siempre con los cubos de pescado en la cabeza, son parte natural del paisage







Alejandome un poquito del centro, metiendome por las dunas junto al mar, se hace posible el encuentro con el paraíso

Llegar a Tombwa es como llegar a un mundo nuevo, o al fin del mundo. Saliendo de Lubango y serpenteando por la Sierra de la Leba, súbitamente cambia totalmente el paisaje. Empieza el desierto, que a cada km se hace más y más inmenso. Un par de kms antes de llegar al municipio de destino, las dunas son el único elemento que domina el paisaje. Entramos por fin en Tombwa. El primer impacto es el mal olor a pescado y a basura. Las moscas no me dejan un solo momento. Tombwa tiene una sola calle principal, con una extensión de unos 5 km. Esta calle acompaña el mar y las antiguas fábricas de pescado, todas abandonadas y actualmente echas residencias muy precarias.

Aparte de este panorama de ciudad enferma, Tombwa se puede clasificar de paraíso natural. Tiene el mar más tranquilo, más “ausente”, más silencioso, más mezclado con el cielo y el horizonte que he visto en mi vida. Por la noche, es como si no existiera. No se oye absolutamente nada. Esta singularidad es dada por una lengua de arena a un par de kms de la costa que forma una bahía única. Luego en la primera mañana, a primera hora, fue brindada con un espectáculo de delfines que se bañaban por la playa! Que maravilla! Lastima que no llevaba mi cámara fotográfica!