Queridos Amigos,
El resultado fue una experiéncia inolvidable que dejo aqui resumida en este blog...
Un abrazo,
Ana Rita Rodrigues


El primer campo de trabajo se situaba en Hoque, en la mata, a una hora en coche de Lubango, para Norte. La primera sensación fue algo inexplicable… la magia de África se me hizo clarísima aún en el camino… el horizonte es único. La palabra más cercana que encuentro para describirlo es el Abismo… parece que después del final existe un grande abismo… no sé… no puedo explicarlo… las fotos tampoco lo enseñan bien… hay que ir… lo comenté esto a un Angoleño y el me explico que mi impresión es muy real y que existen muchos mitos sobre el horizonte asociado al final (físico) del mundo y tal… bueno… me encanto de verdad! Pase 3 semanas en este local y cada día a cada hora no me cansaba de apreciarlo. Y cada momento que lo miraba estaba totalmente consciente de este paisaje tan único y de mi necesidad tan fuerte de absorberlo al máximo… como si lo pudiera ir poniendo en un cubo para más tarde ir consumiendo de eso... no sé… magia!









La iglesia de Hoque, destruída por el tiempo y por la guerra... Hay un plan para reconstruirla manteniedo la fachada...Los colores aquí también son los que yo siempre asocie a África. La tierra naranja, el cielo siempre siempre limpio (no vi una sola nube en toda mi estancia) de un color media azul medio gris… un tono muy neutro que le deja todo el protagonismo al siempre señor Horizonte… a la vez, las mujeres con sus telas de mil colores puestas en la cabeza, como faldas, o para llevar nos niños en la espalda!
El Kimbo
El Kibo es una forma de poblamiento en la mata y que de alguna manera es un brindis a la poligamia masculina. El hombre se casa con una mujer. Se van a vivir en una casa de adobe o de palos de madera y una cobertura de paja. Si el marido tiene dinero o bienes como animales, tierras o algo que le permita mantener a más que una sola mujer, se busca una segunda, una tercera mujer, de acuerdo con el deseo que el tenga de tener muchas mujeres. La segunda y seguientes esposas se van a viver en nuevas casas con las mismas características, al lado de la casa primera. El trato que se da a una, se tiene que dar por igual a las demás. El marido se reparte entre todas de manera igual en todos los sentidos. Ellas, vivindo todas al lado unas de las otras, son amigas.
La poligamia es, entre otros motivos, una manera de permitir al hombre tener el mayor número de hijos posible. Los hijos son algo muy deseado por todos. Hombres y mujeres. Me he quedado con la impresión que la función ás importante de la mujer angoleña es parir. Y lo hacen con gusto y ganas. Para los hombres es un prestígio un elevado número de hijos.
Cuando se casa hijo, si es chico, se construe una nueva casa delante de la de los padres para que se quede ahi a vivir con la mujer. Si es una chica, se va a vivir en el Kimbo de la família desu marido. Las casas de van multiplicando al rededor de las casas de los padres y al final de unas generaciones, se tiene un pequeño poblado.
Otra cosa menos bonita que me encuentre por aquí es la realidad de la gente. Entre la falta de medios, la enfermedad y la muerte siempre presente lo que me duele más es el estado de ignorancia de mucha gente. Es algo que no vi nunca en mi vida. En la India me da la sensación que aunque la gente sea muy pobre y no haya estudiado, tienen una cultura muy fuerte por detrás que les permite por lo menos saber pensar y hablar. Aquí, tristemente, lo que vi fue gente muy buena pero muy ignorante. De verdad me duele muchísimo utilizar esta palabra pero es la realidad… gente que hablando con ellos nos dicen que si a todo! Y luego nos enteramos que no han entendido nada de lo que hemos dicho… o entonces nos dicen que si a algo que tenia una pregunta con otro sentido… no sé… me da la sensación que esto son consecuencias de la colonización y después de la guerra… primero, como colonia portuguesa, los angoleños han sido sometidos a la opresión y casi a la esclavitud… no les hemos permitido estudiar, pensar, gestionar, nada… después, con la guerra, aún peor… se pasaran décadas peleando por el poder y la gente se quedó ignorante, sin poder vivir, trabajar, estudiar… se han limitado a sobrevivir, los que han podido… además, es gente que por todo ese sufrimiento, está muy apagada, muy sin acción, muy en la timidez. Aunque muchos tienen mucha energía, muchas ganas de bailar y de reír, siempre les encuentre un fondo de tristeza en la mirada…






Tube muchas situaciones de al acercarme de algunos niños más pequeñitos, se ponian a llorardescontroladamente. Se asustaban mucho con la persona de un color diferente y con una cosa negra (la cámara fotográfica) en el medio de la cara. Era algo nuevo en sus vidas...
En muchos casos, no hay espacio en las salas para clase, y las clases se hacen abajo de un arból. Los niños se lleban su asiento...

La mujer
Quiero hacer aqui una homenage muy sincera a la mujer Angolena. Son las mujeres las que más trabajan, las que cuidan a sus hijos, las que los lleba al más pequeno en la espalda, los mayores cojidos de la mano, la madera o el água en la cabeza, y si hay bolsas de lo que sea, se hacen espacio para llebarlas también. La mujer Angolena, es una mujer fuerte y frágil a la vez, sofrida y alegre a la vez, trabajadora, emprendedora, responsable, pero muy mal tratada por una cultura machista, que la tiene sumisa y resignada a su condición. Se sigue imágenes abajo que ilustran bien la mujer en sus diferentes roles: la madre, la trabajadora, la alegria y la tristeza, pero por encima de todo, un caracter muy fuerte y muy digno.
Algunos de mis alumnos, Hoque
Fotografía de grupo con la profesora, Hoque
El segundo grupo, el de 56 personas, era ya bien diferente. Era un pueblo más grande y se notaba la gente mucho más espabilada. Y con muchas mujeres en el grupo. Después de ver este primer grupo tan débil me dio mucha alegría ver que ni todos son así, y que hay gente muy positiva y con capacidades! Con estos he podido mantener un diálogo más vivo. Me han dado opiniones sobre las cosas que yo les iba explicando. A veces discordaban de mí y fundamentaban sus opiniones! Me dio muchísima alegría ver gente con tanta energía, con ganas de mejorar y con mucha alegría! También a ellos les conté cosas de mi vida personal! Les encantaba igual que a los demás. Era una buena manera de yo misma enrollarme con ellos. De darles un poco de mí. De enseñarles que yo no iba ahí de madre Teresa Calcuta, o que tengo todas las verdades y seguridades en la vida. Que también yo tengo debilidades y inseguridades. Fui mentalizada que recibiría más de lo que daría... Y así paso.
A par de mi trabajo como formadora de formadores y fotógrafa, mis trés colegas se han encargado de la formación para la higiene y la salud. Por las tardes, nos despazamos cada dia a un sítio diferente para dar consultas de enfermage, fisioterapia y psicologia.
Al final de una tarde de consultas, delante del centro de salud del pueblo
Delante de nuestra casa, tocando, cantando y bailando con las mujeres
Y asi se termino mi misión en Hoque. La próxima parada seria en Tombwa, un município a 80 Km al Sur de Namibe.
No puedo dejar de poner una foto de grupo de este grupo de trabajo de Hoque. Me marcó muchísimo la convivencia con estas trés mujeres, y esta es mi homenage a ellas y a lo que hemos tenido juntas.
En nuestro último dia juntas, paseando por Namibe. De la ezquierda a la derecha, Rita, Alba, Ludi, Joana.










Llegar a Tombwa es como llegar a un mundo nuevo, o al fin del mundo. Saliendo de Lubango y serpenteando por
Aparte de este panorama de ciudad enferma, Tombwa se puede clasificar de paraíso natural. Tiene el mar más tranquilo, más “ausente”, más silencioso, más mezclado con el cielo y el horizonte que he visto en mi vida. Por la noche, es como si no existiera. No se oye absolutamente nada. Esta singularidad es dada por una lengua de arena a un par de kms de la costa que forma una bahía única. Luego en la primera mañana, a primera hora, fue brindada con un espectáculo de delfines que se bañaban por la playa! Que maravilla! Lastima que no llevaba mi cámara fotográfica!
Las mujeres en Angola son el motor de la economia de sus famílias
Las personas aquí son bien distintas de las de la mata. De una zona más grande y en tiempos desarrollada, y muy cercana a la ciudad de Namibe, se nota que son mucho más espabiladas y activas.
7 de la mañana. Se enciende la luz en todas las casas. Me paseo por la calle, apreciando y fotografiando el mar y la gente a primera hora. Lo que más me impacta es la música. Cada casa que paso delante tiene una música distinta. Una buena kizomba o un kuduro para despertar. Lo único que no cambia es el volumen, al máximo siempre. Por más pobre que sea la casa, un buen aparejo de sonido no puede faltar! Es lo único que tienen para hacerles olvidar y dar un poco de alegría. La música, siempre la música,…
Aún así, mi conclusión, después de casi 3 meses en Angola, es que en general el Angoleño es un ser bien especial… son alegres, pasivos, lentos, muuy lentos. Unos buenos pares de veces quedé cosas con personas que al final nunca se han presentado. Pero no es por una cuestión de malicia, o falta de palabra.. Es solo porque no! Después las encuentro. Les pregunto que pasó. Se ríen. “Bueno… no fue posible por tal cual, bueno… mañana puede que se pueda hacerlo… a ver…” es así el angoleño. Y si queda para las 2 de la tarde, no se presentará antes de las 3. Es otro ritmo, otra percepción del tiempo, una tranquilidad que no hace falta que ningún europeo se estrese… porque solo puede pasar mal. El europeo se tiene que adaptar a este ritmo, relajar y, desde mi punto de vista, repensar su propio ritmo… quizás los que están con demasiada prisa somos nosotros. Bueno… ni tanto al mar ni tanto a la tierra… buscar un equilibrio… cada uno el suyo. Pero en Angola es así. El ritmo bien lento marca bien la personalidad de la gente y del país. Se nota en la manera de hablar, de caminar (un par de veces, tuve que correr para llegar rápido a alguna parte… la gente en la calle me preguntaba el motivo de tanta prisa! Yo solo seguía corriendo. No tenía tiempo para parar y hablar. Ellos se reían de mi!), de bailar, de comer, en todo.





Mi función estuvo 100% conectada con la fotografía. Acompañada de dos voluntárias más, visite la casa de cada uno de los niños apadrinados (25 en total) para ver como están y para hacerles una foto para posteriormente enviar a sus respectivos padrinos.
Estas visitas me han permitido entrar en las áreas más pobres y más necesitadas de la ciudad. Alrededor de la calle principal de Tombwa, se multiplican barrios sin cualquier tipo de sanidad básica, sin electricidad en muchos casos. Las casas son de adobe en los mejores casos, y de capin o lata en las situaciones más dramáticas. El suelo de las casas es de tierra y las camas de estera. Hemos visto muchísima enfermedad. Gente con deformaciones físicas, gente con solo una vista, cojos.
La situación más dramática fue al visitar una apadrinada. La vimos cerquita de su casa. Le preguntamos como iba. Sonriendo siempre nos dijo que bien. Le preguntamos por la familia, si estaban por casa. Su rostro se sombreó. Solo estaba el hermano, enfermo. Se puso a llorar. El niño no podía hablar ni caminar. Fuimos a verle. Hemos encontrado una situación extrema. En una de estas casas de adobe, con suelo de tierra y camas de estera, vimos el cuerpito en posición fetal. Envuelto en una manta, se podía apreciar la delgadez de las piernas (apenas huesos). El rostro del niño no se podía ver. Era una casa muy oscura, sin ventanas. Apenas escuchamos su respiración muy fuerte, con un sonido que no puedo explicar. Creo que le cuestaba mucho respirar.
Imágenes de este tipo se veen mucho en la telé. Pero estar delante de ellas, tiene un impacto inexplicable. Concluí en el mismo momento que este niño estaba ya esperando la muerte. Una colegas volutárias, que ya conocían unos médicos les han ido a visitar para saber cual era la situación. El niño ya no era niño. Era si un chico con 30 años. (Su volumen bajo la manta era el de un niño mal nutrido!) Su situación era irreversible. Solo se podría minimizar un poco su sufrimiento con pastillas para la hipertensión. Al cabo de unos días, nos llegó la noticia de su fallecimiento.
Me impactó muchísimo la reacción de muchos de los niños a nuestra visita. Con timidez, con vergüenza y en algunos casos con una tristeza profunda. Tuvimos el apoyo de una hermana de la iglesia católica en las visitas. Ella es quien administra el dinero que se envía desde España y quien sabe donde viven los apadrinados. Aún así, fue una tarea bien complicada. Muchos nunca estaban por casa y otros habían cambiado de residencia sin avisar a la hermana. El motivo? “La madre ha muerto, el padre es borracho y le pegaba. El niño se fue a vivir con el hermano”.
Muchos niños se han limitado simplemente a mirarnos. No han dicho una sola palabra, ni han hecho una única sonrisa.
En las fotos hechas en años anteriores por Coopera, los niños salían casi todos muy mal vestidos, muy sucios y muy muy tristes. Encerrada en mi ignorancia, pensé que unas fotos así tan dramáticas serían una manera de despertar más piedad a quien las viera. No me agradaba la idea. Llegué al país determinada en poner sonrisas en la cara de todo el mundo, para la cámara o no. Me esfuerce muchísimo en ese sentido. En la mayoría de los casos lo he logrado. Pero en muchos otros, me fue imposible. Y me preguntaba y me pregunto “que les habrá pasado?”, “como es posible que en la infancia no haya cualquier reacción positiva a un estímulo a la alegría o a una simples sonrisa?”, “que infancia es esta?”
Con respecto a las ropas rotas y las caras sucias, la verdad es que me pareció normal, en el contexto en que viven. Tombwa es un sitio sucio por la actividad de la pesca, por las arenas que están en todas partes, hasta dentro de casa de la gente, las calles son de tierra, la basura se tira a cielo abierto, delante del mar, se crea un paraíso para las moscas, mosquitos y todo tipo de parásitas. Las casas son muy pequeñas e oscuras por ausencia de ventanas. Es natural que los niños se pasen todo el día jugando en la calle, se ensucien y rompan las ropas. Es más. Para la precariedad que hay, me parece que la gente, sobretodo los adultos, va muy limpia y muy digna.
Nuetros apadrinados, delante de sus casas













Después se nos ocurrió que otra cosa importante sería la formación, la cohesión social, la conciencia de grupo. Quizá organizar talleres y grupos de los más diversos temas, conectados con formas de arte o deporte: fotografía, reciclage, pintura, baile, capoeira, circo, fútbol, baloncesto, concursos de canto. Personalmente, me parece que el arte y la cultura pueden ser vías muy efectivas para la construcción de mentes constructivas, de conciencia social, y una manera de unir a la gente y de trabajar en grupo, discutir prioridades, desarrollar proyectos. El problema se coloca a la hora de conseguir movilizar a la gente. El interesante sería tener a una masa de gente envuelta en estos proyectos. Conseguir frutos en este sentido obliga a un serio trabajo que necesita de tiempo para implementarse y madurarse para, a posteriori, caminar solo. Es complicado para una ONG conseguir gente que pueda permanecer durante meses en trabajo voluntario. Y si hay la gente, a lo mejor, la propia ONG podrá no tener recursos para mantener a la persona en el país. Si el país es Angola, se complica bastante la situación. Los precios de la alimentación son iguales o superiores a los de Europa. Una botella de agua de 1,5l cuesta en Tombwa 1,50 Eur. Un litro de leche tiene un valor similar. El queso, cuando lo hay, vale aproximadamente 17 Eur./ Kg. Mantener a alguien de Europa con su padrón de vida normal en lo que concierne a la alimentación, ya implicaría quizás el pago de un sueldo mínimo nacional Español.
Fue solo en uno de los últimos días en Tombwa que sentí que quizás nuestro trabajo y esfuerzo no sería tan inútil. Hemos reunido a los niños apadrinados en la escuela para hacerles algunos regalos y pedirles que dibujasen algo para enviar a sus padrinos. Fue un día bien especial. He podido sentir que les resta un poco de sentido de infancia y de imaginación. Todos han puesto mucho empeño en sus dibujos y estaban bien alegres. A la hora de abrir los regalos, la alegría no podía ser mayor. A cada uno, le hemos comprado una mantita, una escoba y pasta de dientes, un peine de pelo, un lápiz, una goma y un cuaderno. A las niñas se añadió unas braguitas de colores vivos. Fue emocionante verles a abrir las bolsas! Me renovó la esperanza! Me ha hecho creer en los apadrinamientos de nuevo. Me parece que un camino será el de hacer de los apadrinamientos algo más grande, con mucho más expresión. Buscar maneras efectivas de buscar padrinos en Europa. Creo que una buena vía será a través de exposiciones de fotografías. Llevar la gente a ver fotos y ahí mismo facilitarles información sobre las ventajes y las maneras de apadrinar. Creo que a la hora de exponer imágenes se debe también reencaminar la gente para
Por fin, me resta decir que a mi, personalmente, como fotógrafa, me agradó muchísimo esta experiencia. El trabajo de fotógrafa en esta tierra es muy muy agradecido. A todos les encanta la fotografía. Mi cámara siempre al pecho fue la llave de muchas puertas abiertas y motivo de muchas sonrisas y corridas de muchos niños en mi dirección. Cuando les enseñaba la foto en la pantalla, la alegría no tenía medida. Se reían muchísimo y se iban apuntando a sus caritas en la pequeña pantalla diciendo “estoy aquí, estoy aquí!”
Tengo que decir que, aunque no lo parezca, este es un trabajo agotante. Todo el día, todo el mundo, me pide que le haga una fotografía. Me perseguían, hacían poses. La mayor dificultad que encuentre en la producción de buenas imágenes fue el hecho de al apuntar la cámara en una dirección, rápidamente se juntaba un grupo de gente, sobretodo niños, delante, lo que, en la mayoría de los casos, me estropeaba la composición que yo había imaginado. En muchos casos desistí de la foto. En otros, hice la foto solo para enseñarles y dejarles felices. Después me iba y la borraba.
Creo que algunos de mis colegas de trabajo se han ido decepcionados y tristes porque se imaginaban que podrían ser mucho más útiles de lo que han sido en realidad. En mi caso, en momento ninguno pensé que podría tener la capacidad de producir cambios en la vida de nadie. Mi única intención en esta misión era empaparme de África, de sus colores, de sus sonidos y de sus personas. Y mi retribución sería apenas tentar hacerles sonreír, aunque fuera solo por unos momentos.
Este viaje me serbio para conocer la realidad, para hablar de ella con mis amigos y familia, para hacer llegar mis imágenes al mundo, para promover mi a trabajo como fotógrafa, para promover a África y a Angola como una tierra bellísima, pero enferma que necesita de ayuda.
