15.10.08

Mi trabajo como cooperante


Con respecto a mi trabajo como voluntaria, fue guapísimo! Hice formación para formadores. Tenía en la primera semana una clase de 25 personas y en la segunda semana, en otro pueblito cerca, una clase de 56 personas! Todos profesores! Les hablé de técnicas pedagógicas, de la importancia de la formación y tal… organicé un cursito. Me encantó la experiencia.. Por muchos motivos… Primero porque me encanta hablar para un publico, especialmente si ellos están interesados en lo que les digo (que era el caso). Después, en el Hoque por la relación que he creado con la gente… Lo buenos que eran, humildes, esfuerzados… muchos caminaban kilómetros para estar ahí cada día para escucharme… pero estos son los mismos a que antes me refería antes al hablar de ignorancia, tristeza… y me daba mucha pena... Pensar lo que pasa y habrá pasado esta gente, y lo que eso implica… esa misma gente son los profesores... Son ellos que están dando educación a los niños... Ellos que no saben ni articular bien un discurso… bueno... Muy triste… no sé si los que les enseñé servirá para algo... Aún así, creo que fue muy bonito y positivo... Por lo menos han parado un poco para pensar en lo que es la enseñanza y me han tenido a mí y a mis colegas que durante un par de semanas les hemos alegrado las vistas, les hemos llevado esperanza. Yo, en mis clases, hablaba también muchísimo de mi vida. Les encantaba escuchar! Les contaba de mis viajes, mis estudios, de las dificultades que también tenemos en la Europa, de los paisajes y del clima, de mi historia familiar… todos flipaban con el echo de que mi padre vivía en Angola y me preguntaban porque no me quedaba yo también! De verdad era una delicia contarles todo esto! Era una manera de hacerles viajar, vivir una novela! Heheheh! Súper bonito! Les coji muchísimo cariño a todos! Les hice una foto a cada uno, para acuérdarme de sus caras alegres y tristes a la vez.




















Algunos de mis alumnos, Hoque


Fotografía de grupo con la profesora, Hoque


El segundo grupo, el de 56 personas, era ya bien diferente. Era un pueblo más grande y se notaba la gente mucho más espabilada. Y con muchas mujeres en el grupo. Después de ver este primer grupo tan débil me dio mucha alegría ver que ni todos son así, y que hay gente muy positiva y con capacidades! Con estos he podido mantener un diálogo más vivo. Me han dado opiniones sobre las cosas que yo les iba explicando. A veces discordaban de mí y fundamentaban sus opiniones! Me dio muchísima alegría ver gente con tanta energía, con ganas de mejorar y con mucha alegría! También a ellos les conté cosas de mi vida personal! Les encantaba igual que a los demás. Era una buena manera de yo misma enrollarme con ellos. De darles un poco de mí. De enseñarles que yo no iba ahí de madre Teresa Calcuta, o que tengo todas las verdades y seguridades en la vida. Que también yo tengo debilidades y inseguridades. Fui mentalizada que recibiría más de lo que daría... Y así paso.

A par de mi trabajo como formadora de formadores y fotógrafa, mis trés colegas se han encargado de la formación para la higiene y la salud. Por las tardes, nos despazamos cada dia a un sítio diferente para dar consultas de enfermage, fisioterapia y psicologia.











Al final de una tarde de consultas, delante del centro de salud del pueblo


Delante de nuestra casa, tocando, cantando y bailando con las mujeres



La gente me trato y me recibio como a una reina! Muchas veces me sentia una princesa. Si iba en coche, en la caja abierta de un camión, la gente me veia pasando en la carretera y me iba saludando... Yo sonreía, levantaba la mano, les saludaba, tal cual una princesa!

Y asi se termino mi misión en Hoque. La próxima parada seria en Tombwa, un município a 80 Km al Sur de Namibe.

No puedo dejar de poner una foto de grupo de este grupo de trabajo de Hoque. Me marcó muchísimo la convivencia con estas trés mujeres, y esta es mi homenage a ellas y a lo que hemos tenido juntas.


En nuestro último dia juntas, paseando por Namibe. De la ezquierda a la derecha, Rita, Alba, Ludi, Joana.


14.10.08

Tombwa - El paisage



Tombwa dista en 80 km de la Ciudad de Namibe. La carretera que me lleva a mi destino es una recta constante y muy estrecha que me deja contemplar un paisaje dominado por la nada, por el efecto del espejismo que me hace tener la ilusión de ver lagos y mares inmensos en locales donde solo la seca tiene plaza. Observo también las Welwitchias, la más grande flor del mundo, existente únicamente en este pequeñito trozo del planeta.



En el camino hacia Tombwa, lo único que rompe com la monotonia del desierto son unas casitas abandonadas, junto a la carretera, cada 15 km, aproximadamente




Welwitchia. La flor más grande del mundo. Se encuentra solamente en esta parte del mundo









Una ilustración de la realidad de Tombwa. Antiguo y importante centro de pescas. Hoy casi todas las fábricas abandonadas, transformadas en residencias muy precárias. La basura es una constante en la calle.







Los niños juegan junto al agua y a la basura





Las mujeres, siempre con los cubos de pescado en la cabeza, son parte natural del paisage







Alejandome un poquito del centro, metiendome por las dunas junto al mar, se hace posible el encuentro con el paraíso

Llegar a Tombwa es como llegar a un mundo nuevo, o al fin del mundo. Saliendo de Lubango y serpenteando por la Sierra de la Leba, súbitamente cambia totalmente el paisaje. Empieza el desierto, que a cada km se hace más y más inmenso. Un par de kms antes de llegar al municipio de destino, las dunas son el único elemento que domina el paisaje. Entramos por fin en Tombwa. El primer impacto es el mal olor a pescado y a basura. Las moscas no me dejan un solo momento. Tombwa tiene una sola calle principal, con una extensión de unos 5 km. Esta calle acompaña el mar y las antiguas fábricas de pescado, todas abandonadas y actualmente echas residencias muy precarias.

Aparte de este panorama de ciudad enferma, Tombwa se puede clasificar de paraíso natural. Tiene el mar más tranquilo, más “ausente”, más silencioso, más mezclado con el cielo y el horizonte que he visto en mi vida. Por la noche, es como si no existiera. No se oye absolutamente nada. Esta singularidad es dada por una lengua de arena a un par de kms de la costa que forma una bahía única. Luego en la primera mañana, a primera hora, fue brindada con un espectáculo de delfines que se bañaban por la playa! Que maravilla! Lastima que no llevaba mi cámara fotográfica!



La gente













Las mujeres en Angola son el motor de la economia de sus famílias


Las personas aquí son bien distintas de las de la mata. De una zona más grande y en tiempos desarrollada, y muy cercana a la ciudad de Namibe, se nota que son mucho más espabiladas y activas.

7 de la mañana. Se enciende la luz en todas las casas. Me paseo por la calle, apreciando y fotografiando el mar y la gente a primera hora. Lo que más me impacta es la música. Cada casa que paso delante tiene una música distinta. Una buena kizomba o un kuduro para despertar. Lo único que no cambia es el volumen, al máximo siempre. Por más pobre que sea la casa, un buen aparejo de sonido no puede faltar! Es lo único que tienen para hacerles olvidar y dar un poco de alegría. La música, siempre la música,…

Aún así, mi conclusión, después de casi 3 meses en Angola, es que en general el Angoleño es un ser bien especial… son alegres, pasivos, lentos, muuy lentos. Unos buenos pares de veces quedé cosas con personas que al final nunca se han presentado. Pero no es por una cuestión de malicia, o falta de palabra.. Es solo porque no! Después las encuentro. Les pregunto que pasó. Se ríen. “Bueno… no fue posible por tal cual, bueno… mañana puede que se pueda hacerlo… a ver…” es así el angoleño. Y si queda para las 2 de la tarde, no se presentará antes de las 3. Es otro ritmo, otra percepción del tiempo, una tranquilidad que no hace falta que ningún europeo se estrese… porque solo puede pasar mal. El europeo se tiene que adaptar a este ritmo, relajar y, desde mi punto de vista, repensar su propio ritmo… quizás los que están con demasiada prisa somos nosotros. Bueno… ni tanto al mar ni tanto a la tierra… buscar un equilibrio… cada uno el suyo. Pero en Angola es así. El ritmo bien lento marca bien la personalidad de la gente y del país. Se nota en la manera de hablar, de caminar (un par de veces, tuve que correr para llegar rápido a alguna parte… la gente en la calle me preguntaba el motivo de tanta prisa! Yo solo seguía corriendo. No tenía tiempo para parar y hablar. Ellos se reían de mi!), de bailar, de comer, en todo.




Mi trabajo como cooperante





Puerta de casa













La pesca es la base de la economia en Tombwa. El pescado, fresco o secando, se puede encuentrar en cualquier esquina, en la calle.







Una parte muy considerable de la populación de Tombwa reside en fábricas de pescado abandonadas





En momento de elecciones, el MPLA, partido vencedor, ha marcado presencia al pecho de casi todos los Angolenos


Mi función estuvo 100% conectada con la fotografía. Acompañada de dos voluntárias más, visite la casa de cada uno de los niños apadrinados (25 en total) para ver como están y para hacerles una foto para posteriormente enviar a sus respectivos padrinos.

Estas visitas me han permitido entrar en las áreas más pobres y más necesitadas de la ciudad. Alrededor de la calle principal de Tombwa, se multiplican barrios sin cualquier tipo de sanidad básica, sin electricidad en muchos casos. Las casas son de adobe en los mejores casos, y de capin o lata en las situaciones más dramáticas. El suelo de las casas es de tierra y las camas de estera. Hemos visto muchísima enfermedad. Gente con deformaciones físicas, gente con solo una vista, cojos.

La situación más dramática fue al visitar una apadrinada. La vimos cerquita de su casa. Le preguntamos como iba. Sonriendo siempre nos dijo que bien. Le preguntamos por la familia, si estaban por casa. Su rostro se sombreó. Solo estaba el hermano, enfermo. Se puso a llorar. El niño no podía hablar ni caminar. Fuimos a verle. Hemos encontrado una situación extrema. En una de estas casas de adobe, con suelo de tierra y camas de estera, vimos el cuerpito en posición fetal. Envuelto en una manta, se podía apreciar la delgadez de las piernas (apenas huesos). El rostro del niño no se podía ver. Era una casa muy oscura, sin ventanas. Apenas escuchamos su respiración muy fuerte, con un sonido que no puedo explicar. Creo que le cuestaba mucho respirar.

Imágenes de este tipo se veen mucho en la telé. Pero estar delante de ellas, tiene un impacto inexplicable. Concluí en el mismo momento que este niño estaba ya esperando la muerte. Una colegas volutárias, que ya conocían unos médicos les han ido a visitar para saber cual era la situación. El niño ya no era niño. Era si un chico con 30 años. (Su volumen bajo la manta era el de un niño mal nutrido!) Su situación era irreversible. Solo se podría minimizar un poco su sufrimiento con pastillas para la hipertensión. Al cabo de unos días, nos llegó la noticia de su fallecimiento.



Las reacciones



Me impactó muchísimo la reacción de muchos de los niños a nuestra visita. Con timidez, con vergüenza y en algunos casos con una tristeza profunda. Tuvimos el apoyo de una hermana de la iglesia católica en las visitas. Ella es quien administra el dinero que se envía desde España y quien sabe donde viven los apadrinados. Aún así, fue una tarea bien complicada. Muchos nunca estaban por casa y otros habían cambiado de residencia sin avisar a la hermana. El motivo? “La madre ha muerto, el padre es borracho y le pegaba. El niño se fue a vivir con el hermano”.

Muchos niños se han limitado simplemente a mirarnos. No han dicho una sola palabra, ni han hecho una única sonrisa.

En las fotos hechas en años anteriores por Coopera, los niños salían casi todos muy mal vestidos, muy sucios y muy muy tristes. Encerrada en mi ignorancia, pensé que unas fotos así tan dramáticas serían una manera de despertar más piedad a quien las viera. No me agradaba la idea. Llegué al país determinada en poner sonrisas en la cara de todo el mundo, para la cámara o no. Me esfuerce muchísimo en ese sentido. En la mayoría de los casos lo he logrado. Pero en muchos otros, me fue imposible. Y me preguntaba y me pregunto “que les habrá pasado?”, “como es posible que en la infancia no haya cualquier reacción positiva a un estímulo a la alegría o a una simples sonrisa?”, “que infancia es esta?”

Con respecto a las ropas rotas y las caras sucias, la verdad es que me pareció normal, en el contexto en que viven. Tombwa es un sitio sucio por la actividad de la pesca, por las arenas que están en todas partes, hasta dentro de casa de la gente, las calles son de tierra, la basura se tira a cielo abierto, delante del mar, se crea un paraíso para las moscas, mosquitos y todo tipo de parásitas. Las casas son muy pequeñas e oscuras por ausencia de ventanas. Es natural que los niños se pasen todo el día jugando en la calle, se ensucien y rompan las ropas. Es más. Para la precariedad que hay, me parece que la gente, sobretodo los adultos, va muy limpia y muy digna.




De manos atadas





Pedro, el pescador apadrinado






























Nuetros apadrinados, delante de sus casas


Mientras íbamos haciendo las visitas, otras personas nos pedían para visitar sus casas, para ver sus condiciones y sus enfermos nos pedían ayuda. Nos desesperábamos. Terminábamos el día echas polvo pensando que todo nuestro esfuerzo parecía inútil. Que estábamos ayudando a 25 niños pero había otros 2500 en situaciones aún más complicadas que los nuestros, los privilegiados. Por otro lado, Lina y Joana, daban clases de higiene y salud. Yo, Catarina y Esther, en el terreno, nos preguntábamos: “Como puede esta gente tener hábitos de higiene y salud? Viviendo en el medio de la suciedad? Como?” nos parecía imposible poner en práctica las cosas que puedan aprender. Y repito: “en la medida del posible, esta gente vive con muchísima dignidad!”
Durante casi toda mi estancia en Tombwa me sentí de manos atadas. Nuestro trabajo parecía inútil. Nos preguntábamos por donde se podría empezar algo que fuera más efectivo… no encontrábamos solución. Lo más urgente nos parecía ser dar a todos una residencia digna. Pero una obra así no parece ser el trabajo para una ONG, con pocos medios… tiene que ser algo a nivel político.
efectivo… no encontrábamos solución. Lo más urgente nos parecía ser dar a todos una residencia digna. Pero una obra así no parece ser el trabajo para una ONG, con pocos medios… tiene que ser algo a nivel político.